El motivo central del Apocalipsis es la descripción del periodo
histórico denominado en toda la Sagrada Escritura como el Día de
Yahveh. Isaías presenta este momento histórico con términos grandiosos:
He aquí que el Día de Yahveh viene implacable, el arrebato, el
ardor de su ira, a convertir la tierra en yermo y exterminar de ella a
los pecadores (Is. 13, 9) Casi todos los profetas mayores y menores hablan de ese Día y siempre con tintes dolorosos. Día grande y terrible, ¿quién lo soportará? (Jo. 2, 11). Día de ira, de venganza de Dios sobre el mal en el mundo, día
de angustia y de aprieto, día de devastación y desolación, día de
tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla (Sof. 1, 15). Ni su plata ni su oro podrán salvarlos en el Día de la ira de Yahveh (Sof. 1,18).
Pero también día en el que hay esperanza para los que cumplen la Voluntad de Dios: Y
sucederá que todo el que invoque el nombre de Yahveh será salvo, porque
en el monte Sión y en Jerusalén habrá supervivencia, como ha dicho
Yahveh, y entre los supervivientes estarán los que llame Yahveh (Jo. 3, 5).
Tiempo doloroso, pero tiempo de esperanza como nos aseguró el Señor ya que cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación (Lc. 21, 28).
Las señales
que advierten de la llegada de este periodo histórico forman parte de
él en sentido amplio. Sin embargo, en sentido estricto, este tiempo comienza con el sexto sello o Aviso y finaliza con la sexta copa o Castigo.
En el gráfico adjunto sobre los septenarios se muestra una posible
evolución temporal cuyas razones están explicadas con detalle en los libros electrónicos que tenemos a la venta. Entre los hechos más destacados del periodo están el Milagro , la lucha entre la Mujer y las dos bestias y el gobierno mundial del Anticristo que explicamos con detalle en los libros citados.
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Modificado el ( martes, 19 de septiembre de 2006 )
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