| Día del Señor |
|
La situación de séptimo día, por semejanza con los siete días del proceso de la Creación y al igual de aquel día que bendijo Dios (...) y lo santificó (Gen. 2, 3),
sugiere que este periodo también será especialmente rico en gracias de
Dios. De hecho el capítulo 20 del Apocalipsis comienza por el encierro
de la Serpiente antigua - que es el Diablo y Satanás - y lo encadenó por mil años (Ap. 20, 2) y describe, la nueva Jerusalén, que baja del cielo, de junto a Dios (Ap.21,2) para sustituir al mundo viejo (que) ha pasado (Ap. 21, 4) y noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará (Ap. 22, 5).
En resumen, una situación radicalmente diferente de la etapa anterior del mundo como hasta ahora lo hemos conocido y del propio Día de Yahveh. Que el desierto y el sequedal se alegren, regocíjese la estepa y la florezca como flor; estalle en flor y se regocije hasta lanzar gritos de júbilo.(...) Se verá la gloria de Yahveh, el esplendor de nuestro Dios (Is. 35, 1-2) |
|
| Modificado el ( miércoles, 20 de septiembre de 2006 ) |